Se conoce como plaga a la irrupción súbita y multitudinaria de insectos, animales u otros organismos de una misma especie que provoca diversos tipos de perjuicios. El concepto, de todas formas, puede entenderse de diferentes maneras.
La araña roja, la hormiga y el pulgón son algunas de las plagas que pueden afectar a las plantas. Cuando se registran a gran escala y afectan cultivos, este tipo de plagas pueden destruir cosechas enteras e impedir el normal desarrollo de la agricultura. Para evitar que una plaga afecte a una planta, es necesario recurrir a plaguicidas, que son sustancias que alejan o eliminan a las especies integrantes de la plaga.
La mosca negra es una conocida plaga que puede medir entre 3 y 5 milímetros y posee un color oscuro. En su adultez vive en las plantas cercanas a los ríos y desovan en las cercanías del agua o en ella. Si bien algunas especies toleran la contaminación, las larvas no pueden sobrevivir si no tienen agua limpia y oxigenada. Por lo general, la mosca negra se halla en los segmentos altos de los ríos o bien donde haya más corriente.
También es posible denominar plaga al avance de una enfermedad en una región. Una bacteria o un virus que infectan a un número cada vez mayor de personas en una ciudad o en un país pueden provocar una plaga. En este sentido, se sabe que Europasufrió en el siglo XIV las consecuencias de la plaga negra (o peste negra).
En algunos ámbitos, se habla incluso de plaga humana para referirse a las consecuencias negativas de la superpoblación en el planeta. La cantidad de personas, vinculada a las tendencias de consumo, hacen que el ser humanoactúe como una plaga y provoque serios daños al medio ambiente.
El filósofo y escritor peruano Ricardo Paredes Vassallo, nacido en el año 1952, publicó un libro titulado «La plaga humana«, en el que plantea el nivel de destrucción que los seres humanos causamos a nuestro planeta. El autor asegura que la riqueza es buena pero con un límite, el cual hemos atravesado para comenzar a producir banalidades.
Paredes Vassallo expone que los seres humanos estamos destruyendo el planeta real para construir uno irreal, que pueda satisfacer nuestros retorcidos deseos; cree que su misión como filósofo es advertir al mundo de este peligroso avance antes de que sea demasiado tarde.
El primer problema de la especie humana es que se considera superior a las demás y con derecho a apropiarse de animales, plantas y terrenos a su gusto para hacer con ellos lo que desee. Esta falta de consideración y compasión, sumada a las posibilidades que nos brinda la tecnología nos ha convertido en una auténtica plaga, en la más peligrosa, ya que somos la única capaz de acabar con la vida en este planeta.
En sentido simbólico, por último, puede calificarse como plaga a una catástrofe o una tragedia que afectan a una población o a un territorio. Por ejemplo: “El desempleo es una plaga difícil de combatir”, “El secuestro se ha convertido en una plaga para esta ciudad”.
De manera similar, el crimen también suele ser considerado una plaga en ciudades muy peligrosas, en las cuales el trabajo de la policía es deficiente o insuficiente ante el volumen de delincuencia presente en sus calles. Entre los principales factores que causan una situación de este tipo se encuentra la falta de inversión en el sistema educativo por parte del Estado, decisión que lleva a la población a escoger caminos autodestructivos como estilo de vida. El dicho «el crimen engendra crimen» es una buena forma de resumir este lamentable fenómeno.
Epidemia (del griego epi, por sobre y demos, pueblo), es una descripción en la saludcomunitaria que ocurre cuando una enfermedad afecta a un número de individuos superior al esperado en una población durante un tiempo determinado. Para evitar el sensacionalismo que conlleva esta palabra en ocasiones se utiliza el sinónimo de brote epidémico o brote.
En la actualidad el concepto es una relación entre una línea de base de una enfermedad, que puede ser la prevalencia o incidencia normales, y el número de casos que se detectan en un momento dado. En este sentido si una comunidad se encuentra libre de determinada enfermedad, un solo caso constituye una epidemia. En otras palabras, es un incremento significativamente elevado en el número de casos de una enfermedad con respecto al número de casos esperados.
En caso de que la epidemia se extendiera por varias regiones geográficas extensas de varios continentes o incluso de todo el mundo se trataría de pandemia. En caso de enfermedades que afectan en una zona mantenida en el tiempo se trataría de endemia.
Aunque por su etimologíagriega (Demos significa pueblo), la palabra se aplica originalmente a las enfermedades que afectan a los humanos, es de uso frecuente también en el lenguaje cotidiano para hablar de las enfermedades que afectan a grupos de animales (zoonosis).
De hecho, el término adecuado, epizootia, es menos conocido, y es común que para fenómenos médicos idénticos entre animales y humanos sean designados por las mismas palabras en el lenguaje cotidiano.
El uso del término en el lenguaje cotidiano también tiende a ignorar o confundir a la incidencia y la prevalencia de la enfermedad. Así, por ejemplo, el calificativo de epidemia es a menudo erróneamente limitado exclusivamente a los casos en que la prevalencia es importante, cuando hay numerosos individuos enfermos sin tener en cuenta su número inicial, haciendo caso omiso de la incidencia normal. El término también es utilizado de la misma manera por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para otros fenómenos diferentes a las enfermedades infecciosas, tales como el rápido aumento de la obesidad en el planeta.
Endemia, epidemia, pandemia
Una endemia, que es la presencia habitual de una enfermedad en una zona geográfica (prevalencia positiva incidencia (estable) puede convertirse en una epidemia si las condiciones ambientales lo permiten.
Posteriormente:
Puede que la epidemia se extienda y se convierte en una pandemia (caso del VIH)
Puede que la epidemia disminuya, la incidencia se convierte en muy baja, cero o negativa. Si se mantiene localizada en el espacio, se convierte en un endemia limitada a ciertas regiones (caso actual de la poliomielitis). También puede llegar a desaparecer al final.
Ciclos y olas
Las epidemias frecuentemente ocurren en ciclos u oleadas con una fase de auge rápido y una abrupta caída, un cierto período de actividad baja y de nuevo un auge y caída. La gripe es un ejemplo perfecto de una epidemia cíclica , con un ciclo anual o estacional. Las epidemias pueden desarrollarse en una o más olas, como fue el caso de la gripe española en 1918-1919. Los modelos epidemiológicos han demostrado que bajo ciertas condiciones razonables, existen soluciones oscilantes, que explica que las epidemisas ocurran en ciclos. Por el ejemplo el virus de la gripe común, presenta tasas de infección diferentes en invierno y en verano, esa variabilidad estacional de la tasa de infección da lugar a un comportamiento cíclico (si la tasa de infección fuera constante los modelos más simples llevan a la conclusión de que el número de infectados sería una tasa constante).
Desarrollo
Una epidemia también puede surgir sin una endemia previa, por ejemplo a raíz de un accidente que provoca la liberación de un vector patógeno en un entorno donde anteriormente era inexistente (prevalencia e incidencia inicialmente cero). En tales circunstancias, solo algunos casos son suficiente para causar un aumento muy significativo en la incidencia de la enfermedad y darle el carácter de una epidemia.
Difusión
Mark Bartholomew, investigador de la CEA y un equipo mixto CEA-CNRS–Universidad de Indiana que ha modelado la propagación de las epidemias a partir de bases de datos de la IATA, concluyó en 2008 que «el avión es el factor clave de la propagación (de las epidemias) en todo el mundo (..) Las líneas en las que hay grandes flujos de pasajeros crean caminos preferentes para la enfermedad. El SARS llegó a Francia y Canadá, con vuelos procedentes de Hong Kong.» Por lo tanto, él cree que «incluso si se redujera en un 90 % el tráfico aéreo – que parece difícil de alcanzarse – esto limitaría muy poco el número de infecciones».2
En los animales, las epidemias se propagan principalmente por los animales migratorios (véase el ejemplo de la gripe aviar).
Seguimiento
En el siglo XXI, un seguimiento epidemiológico es realizado por las redes de médicos generales o médicos de los hospitales, los farmacéuticos y/o ciudades llamadas centinelas sobre la base de protocolos estandarizados, a nivel local, regional, nacional y continental o incluso mundial en caso de enfermedades como la gripe.
Los expertos creen que las enfermedades emergentes, sobre todo las de origen animal, serán cada vez más importante con el crecimiento de la población, el hacinamiento urbano, los cambios climáticos, el aumento del transporte de mercancías y de personas, el aumento de los factores mutagénicos, y el contacto con nuevos gérmenes.
Umbral epidemiológico
Un umbral epidemiológico, que corresponde a un número mínimo de enfermos en el momento T se estable para las principales enfermedades, a fin de comparar las tendencias epidemiológicas entre ciudades, regiones, países o continentes, en diferentes momentos.
Bajo este umbral, no se habla de una epidemia. Por encima, puede ser adoptadas o solicitadas por las autoridades de salud medidas de prevención y de precaución. El número de pacientes en ese tiempo por lo general describe una curva con forma de campana.
La epidemia corresponde al crecimiento de una enfermedad endémica o la aparición de un gran número de pacientes donde la enfermedad estaba ausente. Puede también reflejar la identificación de la mutación de un patógeno que hace visible la gravedad de los síntomas de una enfermedad que antes era asintomática.
Modelado
Los investigadores están tratando de anticipar las epidemias para una mejor lucha contra ellas. Para ello están tratando de desarrollar y validar modelos matemáticos.
Parece que las conurbaciones y la promiscuidad alteran la ecología de los patógenos, lo que les permite estar activos todo el año, aunque de manera discreta (se habla entonces de «ruido de fondo»).
Tratamiento y prevención
Entre los medios de lucha contra las epidemias figuran:
Prevención del contagio, que pasa históricamente por el aislamiento de los pacientes (p.e. cuarentena), que pueden ser objeto de medidas más específicas, según el modo de contaminación. Por ejemplo,la separación de hombres y animales en el caso de las enfermedades transmitidas por animales (gripe, gripe aviar), la máscara de respiración y guantes desechables contra las enfermedades que se transmiten por el aire, como el SARS El preservativo para el sida, la descontaminación (por ejemplo, la desinfección del calzado en los aeropuertos, en contra la propagación de la enfermedad de las vacas locas), etc.
Una guerra bacteriológica es un conflicto armado en el que se hace uso de armas biológicas.
Aunque la definición anterior parece clara y sencilla, no está exenta de matices. Por una parte, se entiende como «arma biológica» aquella en la que el agente está vivo y es capaz de propagarse; las armas que hacen uso de agentes de origen biológico pero no vivo (tales como la toxina botulímica) serían armas químicas, no biológicas. Por otra parte en el contexto de la ciencia ficción, hablaríamos de «armas biológicas» en el caso de aquellas obtenidas de forma industrial a partir de cultivos y biotecnología; estaría, pues, exento el uso de cadáveres infectados como arma arrojadiza.
Guerras bacteriológicas en la vida real:
Basándonos en los matices anteriores, en el mundo real no ha habido guerras bacteriológicas. Es cierto que en al edad media sí se usaban cadáveres en descomposición o enfermos (p.e. de peste) como arma arrojadiza para hacer enferma y vencer a ejércitos sitiados, pero este uso de los agentes biológicos en asedios puntuales como arma lo aleja de la idea de arma biológica capaz de ser extendida a una guerra a gran escala.
Bien sea por motivos técnicos (la dificultad de desarrollar cultivos biológicos a gran escala, almacenarlos y trasladarlos sin que parezcan, y esparcirlos en proyectiles que no los maten al estallar) o de otro tipo (p.e. el miedo a liberar un agente potencialmente incontrolable o, menos probable, por motivos éticos) las armas biológicas no han sido, por fortuna, empleadas en la vida real, a diferencia de las químicas (p.e. el gas mostaza de la Primera Guerra Mundial) o nucleares (p.e. las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki).
Guerras bacteriológicas en la ciencia ficción:
Este tipo de guerras tampoco han sido habituales en el género de la ciencia ficción.
Este término hace referencia a un deterioro a nivel general del ambiente en una zona determinada, con un nivel de daño tan amplio que puede llegar a poner en duda la vida de quienes habitan en esa zona en particular, este tipo de daños puede ser irreparable cuando en un hábitat o ecosistema en particular sufre destrucciones que sobrepasan su capacidad para autoregenerarse. Generalmente este tipo de acciones se encuentra vinculado a agentes externos vivos, que pueden llegar a afectar la vida de las especies en una zona. Otros agente que promueven en gran medida al ecocidio es la contaminación a gran escala, un ejemplo de ello es la producida por los desecho industriales, o aquella causada por el uso de sustancias químicas en la tierra.
Este término tiene su origen en la Guerra de Vietnam, cuando el uso de químicos tales como el famoso agente naranja, produjeron serios daños irreparables, al destruir ecosistemas completos de bosques, eso sin mencionar la contaminación al agua y el propio uso de químicos en contra los habitantes de la región. Toda esa situación incentivó a la comunidad internacional a la creación de tribunales internacionales, con el fin de que fueron juzgados y condenados dichas acciones, para de esa forma evitar los daños al ambiente.
Las consecuencias de un ecocidio pueden llegar a ser catastróficas, un ejemplo de ello queda reflejado en lo que fue la civilización que en la antigüedad pobló la denominada Isla de Pascua, se dedicó a arrasar con todo lo que a su paso se encontrará, sin antes medir el resultado de ello, ya que a medida que la población iba en ascenso, de igual forma debía incrementarse la producción de comida, llegando a un punto en donde los recursos comenzaron a escasear, ya que los suelos se volvieron infértiles y las especies animales se extinguieron, provocando una era de hambre para sus pobladores, todo esto dio como resultado la extinción casi en su totalidad de la vida en dicha isla.
Es por tal razón que desde el año 1970 se han iniciado una serie de campañas con el fin de que el denominado Estatuto de Roma fueroreformado, para que en él se incluyera al ecocidio como un crimen contra las paz. Quienes defienden esta propuesta afirman que es importante ya que la misma propone proteger los derechos humanos, sin embargo hay quienes se oponen, ya que afirman que se estaría criminalizando a ser humano en su totalidad. En el año 2010 la Universidad de Londres propuso a la ONU que el ecocidio fuera incluido como un crimen de contra la humanidad.
El agua, origen y base de la vida, se ha consolidado como medio indispensable para cualquier alternativa de futuro. No existe actividad humana: económica, industrial, social o política que pueda prescindir de este vital recurso. Sobre esta realidad, se han desatado todas las vocaciones, ideas y acciones para su control, uso y dominio.
Su esencialidad para la vida y su multiplicidad de usos, generan grandes conflictos entre diversos sectores e intereses de la sociedad.
Sin embargo, las inundaciones, las sequías, la pobreza, la contaminación, el tratamiento inadecuado de los desechos y la insuficiencia de infraestructuras para la desinfección del agua plantean serias amenazas a la salud pública, al desarrollo económico y social de los países en vías de desarrollo.
Se deben diferenciar dos tipos de contaminación:
-Contaminación natural: es la que existe siempre, originada por restos animales y vegetales y por minerales y sustancias que se disuelven cuando los cuerpos de agua atraviesan diferentes terrenos.
-Contaminación artificial: va apareciendo a medida que el hombre comienza a interactuar con el medio ambiente y surge con la inadecuada aglomeración de las poblaciones, y como consecuencia del aumento desmesurado y sin control alguno, de industrias, desarrollo y progreso. Es gravísima.
Podemos decir que es preocupante el uso del agua para fines tales como: lavado de automóviles, higiene, limpieza, refrigeración, y procesos industriales en general, ya que si no son debidamente tratados retornan al ciclo con distintos niveles de contaminación.
Son enfermedades transmitidas por el agua el cólera, la fiebre tifoidea, la disentería, la poliomielitis, la meningitis y las hepatitis A y B, entre otras. Los lugares que carecen de instalaciones de saneamiento apropiadas favorecen la rápida propagación de estas enfermedades debido a que las heces expuestas a cielo abierto contienen organismos infecciosos que contaminan el agua y los alimentos.
La mayoría de estas enfermedades se pueden prevenir con la mejora del saneamiento público, la provisión de agua limpia y medidas de higiene como lavarse las manos después de ir al baño o antes de preparar la comida. La construcción de letrinas sanitarias y el tratamiento de las aguas servidas para permitir la biodegradación de los desechos humanos ayudarán a contener las enfermedades causadas por la contaminación.
La falta de agua adecuada para el consumo, es una fuente directa de enfermedades, por lo que para proteger la salud no basta con tener agua. La capacidad del agua para transmitir enfermedades depende de su calidad microbiológica. Las enfermedades pueden ser causadas por virus, bacterias o protozoarios.
Las bacterias patógenas que contaminan el agua y causan enfermedades se encuentran en las excretas de los seres humanos y de los animales de sangrecaliente (mascotas, ganado y animales silvestres).
Pueden transmitirse a través del agua, de los alimentos, de persona a persona y de animales a seres humanos.
Las bacterias que más afectan la salud pública son Vibrio cholerae, causante del cólera; Escherichia coli, Campylobacter jejuni y Yersinia enterocolitica, causantes de gastroenteritis agudas y diarreicas; Salmonella typhi, que produce fiebres tifoideas y paratifoideas; y Shigella, causante de disentería.
Estas bacterias llegan a los cursos de agua a través de las descargas de aguas residuales sin tratar o con tratamiento deficiente, del drenaje de lluvias, de las descargas provenientes de plantas de procesamiento de carne de ganado y aves, y de escorrentías que pasan por los corrales de ganado.
En las zonas rurales, la práctica de la defecación a campo abierto también constituye una fuente de contaminación de las aguas superficiales.
Las bacterias patógenas representan un serio riesgo para la salud pública y es prioritario eliminarlas del agua de consumo humano, debido a que su ingestión podría ocasionar una epidemia con graves consecuencias para la salud de la población.
La cuarta parte de la población mundial no tiene acceso al agua potable. Más de la mitad de la humanidad carece de un saneamiento adecuado del agua.
La mala calidad del agua, la falta de higiene y la contaminación ambiental figuran entre las principales causas de epidemias, enfermedades intestinales y muerte.
Con el crecimiento de las ciudades, los pobladores comenzaron a utilizar los ríos, junto a los cuales habían vivido, no sólo para abastecerse de agua y alimento, sino también para deshacerse de los desperdicios domésticos.
También las industrias vaciaron sus residuos en los ríos aumentando la contaminación del agua y el peligro para la salud. Se puede tomar como ejemplo la descarga de arsénico en las aguas.
La intoxicación por el consumo de aguas contaminadas con arsénico provoca alteraciones cardíacas y vasculares, alteraciones neurológicas, lesiones hepáticas y renales, repercusiones en el aparato respiratorio y lesiones cutáneas que avanzan progresivamente hasta la neoplasias.
Argentina es uno de los más afectados por esta enfermedad, ya que las napas de los suelos de las provincias centrales están contaminadas por arsénico, debido a diferentes movimientos geológicos. Además, aunque en mucho menor escala, existen aguas infectadas por el desecho de residuos industriales en algunos ríos.
Por otro lado, la existencia de arsénico en aguas y suelos tiene que ver con la posible contaminación de alimentos de origen vegetal y animal que crecen y se crían en esta regiones.
Las provincias más expuestas al consumo de agua contaminada son Córdoba (principalmente en el área de llanura pampeana: Río Cuarto, Belle Ville, Marcos Juárez y San Francisco), Santa Fe (Venado Tuerto), Chaco, Santiago del Estero, San Luis, La Pampa, y Buenos Aires, en la que si bien no hay casos registrados, los altos índices de arsénico en algunas de sus regiones hacen sospechar que existen personas potencialmente enfermas.
El ciclo natural del agua tiene una gran capacidad de purificación, Pero esta misma
facilidad de regeneración del agua, y su aparente abundancia, hace que sea el vertedero habitual en el que arrojamos los residuos producidos por nuestras actividades. Pesticidas, desechos químicos, metales pesados, residuos radiactivos.
Muchas aguas están contaminadas hasta el punto de hacerlas peligrosas para la salud humana, y dañinas para la vida.
Por eso a partir de hoy es necesario actuar antes de contaminar la fuente de agua, y para ello cada uno debe ser responsable de los desechos que genere y encargarse de su tratamiento. Desarrollo y medio ambiente limpio deben ir de la mano.
Y esto es lo más difícil, concientizar -a los industriales principalmente- que incluyan en la inversión de su fábrica el costo de tratamiento de sus efluentes (sólidos, líquidos y emisiones gaseosas) el cual deben asumir. Lo mismo ocurre para las plantas de tratamiento cloacales de las ciudades.
Diarrea. Raramente es mortal en adultos, pero produce la muerte de muchos niños en países poco desarrollados
Bacterias
Gastroenteritis
Náuseas y vómitos. Dolor en el digestivo. Poco riesgo de muerte
Virus
Hepatitis
Inflamación del hígado e ictericia. Puede causar daños permanentes en el hígado
Virus
Poliomelitis
Dolores musculares intensos. Debilidad. Temblores. Parálisis. Puede ser mortal
Protozoos
Disentería amebiana
Diarrea severa, escalofríos y fiebre. Puede ser grave si no se trata
Gusanos
Esquistosomiasis
Anemia y fatiga continuas
Cómo evitar enfermedades:
-Evitar la contaminación de las fuentes de agua (preservación del ambiente), primordialmente la contaminación de ríos y todos los cursos del agua (riego).
-Tener procesos adecuados de tratamiento y una buena distribución que alcance a toda la población y en los casos que no se pueda llegar por redes, instalar tanques para la depuración domiciliaria y enseñar los procedimientos.
-Educar para la salud: enseñar a la población las normas de asepsia apropiadas.
-Cerrar las canillas cuando no se necesite el agua. Una canilla que gotea derrocha 46 litros de agua potable cada 24 horas.
-Revisar el estado del flotante y las válvulas del deposito de los inodoros, evitará perdidas de agua.
-Cuidar los sistemas cloacales. Evitar que sean arrojados en el hogar a través de ellos pañales, trapos, envases, productos contaminantes, algodones, esponjas y tierra.
-Enseñar a los niños que no se deben arrojar juguetes en el inodoros o rejillas.
La deforestación arrasa los bosques y las selvas de la Tierra de forma masiva causando un inmenso daño a la calidad de los suelos. Los bosques todavía cubren alrededor del 30 por ciento de las regiones del mundo, pero franjas del tamaño de Panamá se pierden indefectiblemente cada año.
Las selvas tropicales y los bosques pluviales podrían desaparecer completamente dentro de cien años si continúa el ritmo actual de deforestación.
Los motivos de la tala indiscriminada son muchos, pero la mayoría están relacionados con el dinero o la necesidad de los granjeros de mantener a sus familias. El inductor subyacente de la deforestación es la agricultura. Los agricultores talan los bosques con el fin de obtener más espacio para sus cultivos o para el pastoreo de ganado. A menudo, ingentes cantidades de pequeños agricultores despejan hectáreas de terreno arbolado, para alimentar a sus familias, mediante tala y fuego en un proceso denominado «agricultura de roza y quema».
Las operaciones madereras comerciales, que proporcionan productos de pulpa de papel y madera al mercado mundial, también participan en la tala de innumerables bosques cada año. Los leñadores, incluso de forma furtiva, también construyen carreteras para acceder a bosques cada vez más remotos, lo que conlleva un incremento de la deforestación. Los bosques y selvas también caen víctimas del crecimiento urbano constante.
No toda la deforestación es consecuencia de la intencionalidad. Alguna es causa de factores humanos y naturales como los incendios forestales y el pastoreo intensivo, que puede inhibir el crecimiento de nuevos brotes de árboles.
La deforestación tiene muchos efectos negativos para el medio ambiente. El impacto más dramático es la pérdida del hábitat de millones de especies. Setenta por ciento de los animales y plantas habitan los bosques de la Tierra y muchos no pueden sobrevivir la deforestación que destruye su medio.
La deforestación es también un factor coadyuvante del cambio climático. Los suelos de los bosques son húmedos, pero sin la protección de la cubierta arbórea, se secan rápidamente. Los árboles también ayudan a perpetuar el ciclo hidrológico devolviendo el vapor de agua a la atmósfera. Sin árboles que desempeñen ese papel, muchas selvas y bosques pueden convertirse rápidamente en áridos desiertos de tierra yerma.
La eliminación de la capa vegetal arrebata a los bosques y selvas de sus palios naturales, que bloquean los rayos solares durante el día y mantienen el calor durante la noche. Este trastorno contribuye a la aparición de cambios de temperatura más extremos que pueden ser nocivos para las plantas y animales.
Los árboles desempeñan un papel crucial en la absorción de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global. Tener menos bosques significa emitir más cantidad de gases de efecto invernadero a la atmósfera y una mayor velocidad y gravedad del cambio climático.
La solución más rápida a la deforestación es, sencillamente, interrumpir la tala de árboles. Aunque el ritmo de deforestación se ha ralentizado un poco en los últimos años, las realidades financieras actuales hacen de esta solución una alternativa poco probable.
La solución más viable sería gestionar los recursos vegetales cuidadosamente mediante la eliminación de los despejes agrícolas para asegurar que los entornos forestales permanecen intactos. La tala que se realice debe hacerse de forma balanceada mediante la plantación de suficiente árboles jóvenes que sustituyan a los más viejos en todos los bosques y selvas. El número de nuevas plantaciones de árboles aumenta cada año, pero el total todavía equivale a una ínfima parte del área forestal del planeta.
Los incendios forestales pueden arruinar casas y causar lesiones o la muerte de personas y animales. Los incendios forestales son incendios no previstos que arden en áreas naturales; es decir, en bosques, pastizales o praderas. Los incendios forestales pueden:
Ser causados por seres humanos o rayos.
Causar inundaciones o interrupciones en los servicios de transporte, gasolina, energía eléctrica y comunicación.
Ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar. El riesgo aumenta en períodos de poca lluvia y vientos fuertes.
El costo para el gobierno federal es de miles de millones de dólares cada año.
SI SE ENCUENTRA BAJO UNA ADVERTENCIA DE INCENDIO FORESTAL, PÓNGASE A SALVO INMEDIATAMENTE
Abandone el lugar si le indican que lo haga.
Si se encuentra atrapado, llame al 9-1-1.
Escuche la información de emergencia y esté atento a las alertas.
Use mascarillas N95 para impedir la inhalación de las partículas del aire.
CÓMO MANTENERSE SEGURO ANTE UNA AMENAZA DE INCENDIO FORESTAL
QUÉ HACER AHORA: Prepararse
Inscríbase en el sistema de advertencia de su comunidad. El Sistema de Alerta de Emergencia (EAS, por sus siglas en inglés) y la radio meteorológica de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) también proveen alertas de emergencia.
Conozca los planes de evacuación de su comunidad y averigüe varias formas de abandonar el área. Apréndase las rutas de evacuación en vehículo y encuentre lugares de refugio. Tenga un plan para las mascotas y el ganado.
Prepare un kit de suministros de emergencia. No se olvide de incluir mascarillas N95 que impiden la inhalación de partículas del aire que respira. Tenga presente las necesidades específicas de cada persona, incluido un plan de acción actualizado y los medicamentos para el asma. No se olvide de las necesidades de las mascotas.
Designe una habitación que pueda sellarse para impedir la entrada del aire exterior. Cierre todas las puertas y ventanas. Si existen condiciones de humo, instale un filtro de aire portátil para mantener bajo el nivel de contaminación interior.
Guarde los documentos importantes en un lugar seguro a prueba de fuego. Cree copias digitales protegidas con contraseña.
Use materiales resistentes al fuego para construir, renovar o hacer reparaciones.
Encuentre un suministro de agua al aire libre con una manguera que pueda llegar a todas las áreas de su propiedad.
Cree una zona resistente al fuego que esté libre de hojas, escombros o materiales inflamables, por lo menos a 30 pies de su casa.
Revise la cobertura del seguro para asegurarse de que sea suficiente para reemplazar las pérdidas de su propiedad.
Evacúe inmediatamente si las autoridades le indican que lo haga.
Si se encuentra atrapado, llame al 911 y dé su ubicación, pero tenga presente que la respuesta de emergencia podría retrasarse o tal vez sea imposible de cumplir. Encienda las luces para ayudar a los rescatistas a encontrarlo.
Escuche la radio meteorológica del EAS, la NOAA o los sistemas de alerta locales para recibir información e instrucciones oficiales sobre la emergencia.
Use mascarillas N95 para impedir la inhalación de las partículas dañinas del aire.
Si no le ordenan evacuar, pero existen condiciones de humo, permanezca en un lugar cerrado seguro o diríjase a un edificio de la comunidad donde los niveles de humo sean más bajos.
QUÉ HACER DESPUÉS: Estar a salvo
Escuche a las autoridades para averiguar si es seguro regresar y si el agua es segura para beber.
Evite las cenizas calientes, los árboles carbonizados, los escombros humeantes y las brasas vivas. El suelo puede contener bolsones de calor que pueden quemarlo o provocar otro incendio. Considere el peligro para las mascotas y el ganado.
Envíe mensajes de texto o use los medios sociales para comunicarse con su familia y amigos. Por lo general, los servicios telefónicos colapsan después de un desastre. Haga solamente llamadas de emergencia.
Use una mascarilla para el polvo certificada por NIOSH y moje los escombros para minimizar la inhalación de partículas.
Documente el daño a la propiedad con fotografías. Realice un inventario y contacte a su compañía de seguros para solicitar asistencia.
Los incendios forestales cambian drásticamente el paisaje y las condiciones del terreno, lo que puede conducir a un mayor riesgo de inundación debido a las lluvias, inundaciones repentinas y corrientes de lodo. El riesgo de inundación sigue siendo considerablemente mayor hasta que se restaura la vegetación, hasta 5 años después de un incendio forestal. Considere comprar un seguro contra inundaciones para proteger la vida que ha construido y para garantizar su protección financiera contra futuras inundaciones.
El impacto que causa de forma inmediata es que crea una película sobre la superficie marina que impide la entrada de la luz en el agua. Dentro del ecosistema marino hay diferentes especies, como es el caso de las algas, que necesitan la llegada de la luz para poder realizar la fotosíntesis. Si esto no ocurre, muchas de ellas pueden morir.
Después, tiene lugar una contaminación aguda, que puede llevar incluso a la muerte de muchos organismos, porque los contaminantes de los compuestos del crudo son tremendamente tóxicos.
A más largo plazo, el derrame provoca años en el sistema reproductivo y de alimentación de todos los organismos del ecosistema marino.
¿Cuáles son los ecosistemas más afectados por un derrame de petróleo?
Los más afectados suelen ser los ecosistemas que dependen de algas y plantas. Las praderas marinas suelen verse muy afectadas. También los arrecifes de coral, porque muchas de las algas que viven en simbiosis con los corales pueden morir. Sufren, sobre todo, las especies que viven fijas en el sustrato como las esponjas -y los corales también- que no pueden huir frente a una agresión de este tipo.
Otras especies que sienten el efecto son las que viven en la parte superficial del mar, como las tortugas, delfines y ballenas que tienen que salir a la superficie para poder respirar. Al entrar en contacto con este vertido pueden sufrir obturaciones en las vías respiratorias.
A las aves, por ejemplo, se les impregnan las plumas. Así pierden la capacidad de aislamiento que les da el aceite natural de las mismas y terminan muriendo de hipotermia. Otras veces mueren cuando intentan limpiarse de la contaminación, porque ingieren en el proceso los contaminantes del crudo.
¿Y los organismos más vulnerables?
Los más vulnerables son los moluscos y otras especies que se alimentan de filtrar el agua. Como el agua está contaminada, los contaminantes terminan en el organismo de los animales. También los mejillones, las ostras y las almejas son especies extremadamente sensibles al vertido de petróleo.
¿Dónde es más peligroso? ¿En medio del mar o en la costa?
Lo que sucede en alta mar es que hay menos praderas marinas y menos zonas de algas. El vertido termina depositándose en el fondo marino. En las zonas costeras, donde está el fondo arenoso, el petróleo se puede ir infiltrando poco a poco en el sedimento y a veces permanecer por más de un siglo.
El problema es que cuando se acerca a la costa puede afectar a más especies y sobre todo a ecosistemas mucho más productivos. En alta mar, normalmente, no hay tantas especies que dependan de la entrada de la luz en el agua.
¿Qué factores hacen que un derrame sea más nocivo para el medio ambiente?
Aparte de la distancia de la costa hay varios factores, como la cantidad de vertido y los compuestos químicos que tenga el crudo que se está derramando. Cada crudo tiene compuestos químicos diferentes, pero la mayoría puede tener hidrocarburos aromáticos policíclicos que son muy tóxicos o incluso benceno, que es cancerígeno.
En el caso del crudo ligero, gran parte termina evaporándose en la atmósfera. Eso no quiere decir que desaparezca, sino que estamos traspasando un problema que antes estaba en el agua al aire. El crudo ligero impregna menos la roca y es digerido más rápidamente por el medio ambiente. Pero, a largo plazo, los pesados son los más preocupantes.
¿Hay alguna diferencia entre un derrame que tiene lugar en la profundidad del mar, como el del Golfo de México y un derrame en la superficie, como por ejemplo el del Exxon Valdez en Alaska o el Prestige en Galicia?
El impacto es distinto desde el punto de vista de la dirección que lleva el vertido. Cuando se produce en la parte superficial, parte de él pasa a la atmósfera y otra parte va pasando por toda la columna de agua como si fuera lejía, que va matando todo lo que encuentra en su camino, hasta que va a parar al fondo marino.
Cuando viene desde la parte profunda el viaje es el contrario, viene desde una zona que normalmente es muy poco perturbada, donde los animales suelen ser longevos y donde hay especies muy vulnerables. Luego, el vertido atraviesa la columna y llega a la parte superficial.
Es grave si gran parte del crudo pesado se queda en los sedimentos profundos. Como afecta a muchas especies longevas –que pueden tener entre 30 y 250 años- en comparación con las de superficie que viven menos tiempo, es muy difícil recuperar estos ecosistemas.
¿Cómo afecta la cadena alimenticia?
Afecta primero a las praderas marinas, a las algas, al fitoplancton que constituyen el primer eslabón de la cadena trófica. Si desaparecen las algas y el fitoplancton, todos los animales que se alimentan de ellos empiezan a tener problemas.
Lo que suele ocurrir es que los porcentajes de contaminación se van incrementando a lo largo de la cadena trófica. Si un alga tiene sólo un punto de contaminación, los herbívoros que se alimentan de ellas y comen diez algas tendrán 10 puntos de contaminación y los carnívoros que se alimentan de estos herbívoros tendrán miles de puntos de contaminación.
Por eso, especies como los salmones, los atunes o los tiburones son los que acumulan más sustancias tóxicas. De allí, la contaminación se transmite a los seres humanos.
¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse un ecosistema dañado por un derrame de petróleo?
Hay ecosistemas que se pueden recuperar de una manera más rápida porque son más dinámicos. Pero si hablamos de ecosistemas de fondos marinos o de zonas costeras, en algunos casos su recuperación puede llegar a demorar hasta un siglo.
Lo normal, es que si el vertido no es enorme, el ecosistema se recupere en 10 o 20 años. Pero si el vertido penetra el sustrato marino, en la arena y el fango, tardará más en descomponerse y en recuperarse.
Evento extremo, de origen natural o humano, que al afectar a un lugar en un momento dado puede causar daños y perturbaciones tales que desencaden un proceso de desastre.
Los conceptos “catástrofe” (en inglés habitualmente hazard) y “desastre”, aunque suelen confundirse en el lenguaje coloquial, tienen significados diferentes. La catástrofe es un acontecimiento que, en un contexto preexistente de vulnerabilidad, puede actuar como desencadenante de un desastre, esto es, de un proceso de fuerte crisis y desestructuración socioeconómica con graves consecuencias en diversos planos (hambruna, miseria, epidemias, éxodo, etc.). La gravedad y el tipo de impacto que ocasiona el desastre depende, por supuesto, de la intensidad y características de la catástrofe que lo haya originado, pero tanto o más del grado de vulnerabilidad al que estuviera sometida la población afectada.
Las catástrofes admiten básicamente dos clasificaciones. En primer lugar, pueden ser naturales, como los huracanes y erupciones volcánicas; o humanas, como los conflictos armados, los accidentes nucleares o la mayoría de los incendios. Es preciso señalar, sin embargo, que desde los años 70 se ha extendido la conciencia de que muchas de las denominadas calamidades naturales no lo son tanto, sino que constituyen fenómenos vinculados al sistema social y favorecidas por la acción humana. Sería el caso de las inundaciones derivadas de la excesiva urbanización de las cuencas fluviales, o las sequías propiciadas por la deforestación y el calentamiento global. A su vez, algunas de las catástrofes humanas (como un escape radioactivo) puede ser alterado por factores naturales tales como la dirección y velocidad del viento. En definitiva, la frontera entre lo natural y lo humano en las catástrofes es difusa, y todas tienen parte de ambos componentes.
En segundo lugar, las catástrofes pueden ser de gestación lenta, como las sequías, o de irrupción repentina, como los terremotos o las inundaciones. Este aspecto es muy importante, ya que condiciona el tipo de ayuda humanitaria que se necesita proporcionar. Las sequías, por ejemplo, pueden tardar un largo período de tiempo, probablemente dos o más años, en desencadenar el desastre, lo cual permite la anticipación de éste mediante los sistemas de alerta temprana, así como la implementación de intervenciones bien planificadas, que cuenten con la participaciónde la población local a través de enfoques como el diagnóstico rural participativo, y que persigan la vinculación emergencia-desarrollo. Sin embargo, en el caso de las catástrofes súbitas, la premura de tiempo dificulta seriamente todos esos aspectos, y hace prioritario, al menos en un primer momento, el despliegue de medios logísticos que garanticen una ayuda rápida para la subsistencia de las víctimas (ver acción humanitaria: concepto y evolución).
Como vemos, los diferentes tipos de catástrofes presentan diferencias, no sólo en cuanto a su dinámica cronológica, sino también en cuanto al tipo de daños que generan. Por ejemplo, la sequía afecta a la producción de alimentos, pero no destruye las infraestructuras viarias, exactamente lo contrario que hace un terremoto (ver desastres). Por consiguiente, cada situación requiere respuestas diferenciadas.
El impacto de las catástrofes naturales ha aumentado durante los años 80 y 90, después de una cierta disminución en los 70. Esto se debe no tanto al incremento del número de eventos catastróficos, que no parece haberse alterado, sino más bien al aumento de la vulnerabilidad en determinadas zonas y por determinados grupos sociales. Así, por ejemplo, en muchas regiones semiáridas de los países en desarrollo, el sobrepastoreo y la conversión de paisajes naturales en tierras de cultivo ha reducido la cobertura vegetal, facilitando la erosión y mermando la absorción del agua de lluvia, todo lo cual ha incrementado el riesgo de sequía cuando las lluvias escasean y de inundaciones cuando abundan (Beier y Downing, 1998:29). K. P.
Hoy en día muchos de los productos que consumimos y las industrias que los producen generan contaminación, bien directa por su producción o bien indirecta, por su degradación en el medio ambiente (como por ejemplo los plásticos). Encontramos sustancias contaminantes en el aire que respiramos, en nuestra comida, en nuestra ropa y cosméticos… Además, el contaminante plástico ha inundado literalmente nuestras vidas. Cada vez es más evidente la relación entre el actual modelo económico y de producción y los impactos sobre la salud y el medio ambiente.
Convivimos a diario con la contaminaciónatmosférica, debido al tráfico y a las emisiones de las industrias. La contaminación atmosférica es responsable de un elevado número de muertes prematuras y enfermedades respiratorias en nuestras ciudades.
En tan solo unas décadas el plástico ha pasado a estar presente en todo tipo de objetos y materiales por sus características y bajo precio. Y, al igual que su producción, el aumento de residuos de plástico se ha incrementado de forma dramática. El plástico daña la vida marina y se incorpora a la cadena alimentaria.
El modelo de producción de alimentos predominante impide que podamos controlar tanto la producción como el consumo de alimentos. Una de las consecuencias de este modelo es el uso de plaguicidastóxicos en la agricultura industrial, que tiene efectos nocivos sobre nuestra salud y sobre la de otros seres vivos tan importantes como las abejas. La producción de alimentos a nivel mundial y la biodiversidad terrestre dependen en gran medida de la polinización, un proceso natural realizado por insectos como las abejas, que permite que se fecunden las flores y den así frutos y semillas.
La solución
La solución para paliar en gran medida la contaminación que estamos sufriendo está a nuestro alcance.
La contaminación atmosférica puede combatirse de forma efectiva mejorando el modelo de movilidad en nuestras ciudades para hacerlas más sanas y sostenibles. También es necesario que se fijen límites para la emisión de sustancias contaminantes por parte de las industrias.
La reducción en el consumo y producción de plásticos de un solo uso es prioritaria y urgente. Además, es responsabilidad de todos y todas, tanto de quienes fabrican el producto, quienes lo consumen y las administraciones que gestionan los residuos.
Es necesario un cambio en el modelo de producción de alimentos. Se hace necesario y urgente acabar con el modelo de agricultura industrial, amante de los plaguicidas tóxicos y apostar por la agricultura ecológica como única vía para una producción sana y sostenible. El primer paso es prohibir los productos tóxicos para las abejas actualmente en uso, y hacer que la evaluación de riesgos de los plaguicidas sea mucho más estricta.
Qué está haciendo Greenpeace
En Greenpeace trabajamos el problema de la contaminación desde todas sus variantes:
Contaminación atmosférica:
Trabajamos con más de una docena de Ayuntamientos para que adopten planes de movilidad sostenible que reduzcan la contaminación en las ciudades.
Demandamos a los gobiernos europeos que endurezcan las medidas para que las industrias reduzcan la emisión de sustancias contaminantes a la atmósfera.
Contaminación por plásticos:
Pedimos que se establezcan las medidas necesarias para eliminar los objetos de plástico de un solo uso (bolsas, cubertería, pajitas…).
Queremos conseguir que el Gobierno acabe con el abandono de envases y garantice su correcto reciclado.
Es necesario que entren en funcionamiento medidas basadas en la economía circular, apostando por la reutilización de las materias primas y nuevos materiales con menor impacto ambiental.
Luchamos para que se prohíba el uso de microesferas de plástico.
Contaminación en la alimentación:
Apoyamos de forma decidida y urgente a la agricultura ecológica.
Trabajamos para que se prohíban los plaguicidas tóxicos que son perjudiciales para las abejas, el medio ambiente y nuestra salud.